Alcaldes Llaman por una Recuperación Sostenible que Creará Empleos y Salvará Vidas; Instan a los Gobiernos Nacionales a Poner Fin a los Subsidios a los Combustibles Fósiles

Una nueva investigación muestra que la inversión de los fondos de estímulo de COVID-19 en soluciones sostenibles crearía 50 millones de trabajos, evitaría 270,000 muertes prematuras y generaría 280,000 millones de dólares en beneficios económicos a nivel mundial.

El Grupo de Trabajo de Alcaldes Globales de C40 para la Recuperación de la COVID-19 advierte que “es probable que la mayoría de los gobiernos nacionales y las instituciones mundiales nos conduzcan hacia un cambio climático catastrófico” 

Hasta el momento, solo un 3 a 5% de los fondos de estímulo para la recuperación ante la COVID-19 se han destinado a una recuperación sostenible

Londres, Reino Unido (28 de octubre de 2020) - La inversión de fondos de estímulo para la recuperación ante la COVID-19 en soluciones sostenibles generaría una recuperación económica mucho más rápida, según una nueva investigación publicada hoy por un grupo de alcaldes.

El Grupo de Trabajo de Trabajo de Alcaldes de C40 para la Recuperación ante la COVID-19 está “muy preocupado” porque solo el 3 al 5% de los fondos de alrededor de USD 12 a 15 billones del estímulo internacional para la recuperación ante la COVID-19 se ha destinado a iniciativas verdes. Los alcaldes advirtieron en una declaración publicada hoy que, una “recuperación basada en combustibles fósiles”, al apoyar economías antiguas y contaminantes, acelerará la degradación del medio ambiente, pondrá en peligro la salud pública y hará que se pierdan vidas y puestos de trabajo.
 
“Al ignorar la oportunidad de realizar inmediatas inversiones ecológicas para el estímulo económico, es probable que la mayoría de los gobiernos nacionales e instituciones mundiales nos conduzcan hacia un cambio climático catastrófico”, señala la declaración.

En contraposición, una recuperación verde y justa basada en los principios de un Nuevo Pacto Verde Mundial (Global Green New Deal) canalizaría el estímulo y los fondos para la recuperación ante la COVID-19 hacia inversiones como el transporte público, infraestructura para peatones y ciclistas, y energía limpia. Este enfoque resultaría en beneficios transformacionales para la salud y la economía en las 100 ciudades líderes del mundo y en sus cadenas de suministro, y por fin el mundo se encaminaría a mantener un nivel de calentamiento global por debajo de 1,5ºC. Una recuperación sostenible y justa como esa:

  • Podría crear más de 50 millones de empleos buenos y sostenibles para 2025 en las casi 100 ciudades de la red de C40 y sus cadenas de suministro, más de un tercio más que la inversión de fondos equivalentes en una “recuperación basada en combustibles fósiles” 
  • Podría salvar vidas al reducir la contaminación atmosférica hasta un 29% en las ciudades del mundo, en contraste con la idea de un regreso a la situación anterior. Estas mejoras podrían prevenir más de 270, 000 muertes prematuras durante la próxima década en las casi 100 ciudades miembros de C40, y –según lo demostrado por investigaciones existentes– reducir la probabilidad de nuevas pandemias de coronavirus al disminuir la destrucción de hábitats.
  • Podría conducir a ahorros de más de USD 1,4 mil millones en costos sanitarios como consecuencia de la reducción de admisiones hospitalarias por enfermedades respiratorias y cardiovasculares, y a beneficios económicos adicionales de más de USD 280 mil millones en los próximos 10 años por el valor generado al evitar muertes prematuras. Esto es particularmente valioso en un momento en que los sistemas de salud y los presupuestos del sector público enfrentan presiones sin precedentes.
  • Podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a menos de la mitad para 2030, lo que haría posible cumplir el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C, en contraste con un regreso a la situación anterior, en la que las emisiones de gases de efecto invernadero seguirían en aumento.

El momento de la recuperación es clave. Al analizar el impacto de un gasto más rápido para el estímulo económico que permita tomar medidas durante los próximos cinco años, en comparación con una recuperación para los próximos 15 años, las ventajas de una inversión temprana son claras. Una “recuperación verde acelerada” tiene muchas más posibilidades de evitar la degradación del medio ambiente, y crearía muchos más puestos de trabajo ecológicos y beneficios para la salud a largo plazo.
 
“La prueba más significativa del compromiso de todo gobierno con la acción climática en este momento es el destino que le da a los fondos de estímulo económico para la recuperación ante la COVID-19”, indicaron en su declaración los alcaldes del Grupo de Trabajo internacional de alcaldías para la Recuperación ante la COVID-19 de C40.
 
El Grupo de Trabajo llama nuevamente a los gobiernos nacionales y regionales, y bancos centrales e instituciones financieras internacionales, a unirse a él a fin de lograr una recuperación verde y justa de la COVID-19. Sus demandas incluyen finalizar todas las inversiones y subsidios públicos relativos al combustible fósil; comprometerse a una recuperación equitativa e inclusiva; proteger los servicios de transporte; invertir en energía limpia y en ciudades resilientes como motor de la recuperación.
 
Los alcaldes de C40 también invitan a quienes comparten su visión de una recuperación verde y justa a unirse a la coalición del Nuevo Pacto Verde Mundial (Global Green New Deal) de alcaldes, líderes comerciales, sindicatos, inversores, activistas jóvenes y la sociedad civil para crear el futuro que todos queremos.
 
La declaración fue redactada por el grupo de trabajo internacional de alcaldías para la Recuperación ante la COVID-19 de C40 y está firmada por el alcalde de Los Ángeles y presidente de C40, Eric Garcetti; el presidente del Grupo de Trabajo y alcalde de Milán, Italia, Giuseppe Sala; la alcaldesa de Freetown, Sierra Leona, Yvonne Aki Sawyerr; el secretario de Ambiente de Hong Kong, China, KS Wong; el alcalde de Lisboa, Portugal, Fernando Medina; el alcalde de Róterdam, Países Bajos, Ahmed Aboutaleb; el alcalde de Medellín, Colombia, Daniel Quintero Calle; la alcaldesa de Montréal, Canadá, Valérie Plante; la alcaldesa de Nueva Orleans, EE. UU., LaToya Cantrell; la alcaldesa de Seattle, EE. UU., Jenny Durkan; y el alcalde en funciones de  Seúl, República de Corea, Seo Jung-hyup.

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